Caminamos hacia Compostela. Por segunda vez y con intensidad. Siempre se viven momentos únicos. Siempre conoces a gente única. ¿Repetir? Por supuesto. Ya hace un año desde la última vez. Fué distinto pero inmensamente único como la primera. Una experiencia para no olvidar, para hacerte crecer y vivirla siempre…. Aquella noche parecía que todo se detenía, la música bajo los soportales y la inmensidad de la catedral iluminada. Caian gotas de agua, ya nos despedíamos de Santiago. Fueron momentos para recordar, para contar y revivir de nuevo.